La instrucción de Pablo en 1 Tesalonicenses cuida su preposición. Dad gracias en todo, no por todo. Esa diferencia ha importado mucho a quienes les han dicho que agradezcan cosas que fueron verdaderamente terribles.
Los salmos tratan la gratitud como memoria más que como estado de ánimo. No olvides ninguno de sus beneficios da por hecho que olvidar es la deriva natural, y que agradecer es el acto deliberado de recordar.
Santiago añade una nota inesperada: que toda buena dádiva viene de un Padre en quien no hay mudanza, ni sombra de variación. La gratitud allí tiene menos que ver con contar bendiciones que con la constancia de su fuente.
Los versículos
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1 Tesalonicenses 5:18Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
Abrir → Salmos 107:1Alabad á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
Abrir → Colosenses 3:15Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, á la cual asimismo sois llamados en un cuerpo; y sed agradecidos.
Abrir → Salmos 100:4Entrad por sus puertas con reconocimiento, por sus atrios con alabanza: alabadle, bendecid su nombre.
Abrir → Efesios 5:20Dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo:
Abrir → Salmos 103:1Bendice, alma mía, á Jehová; y bendigan todas mis entrañas su santo nombre.
Abrir → Salmos 103:2Bendice, alma mía á Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.
Abrir → Filipenses 4:6Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias.
Abrir → Santiago 1:17Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
Abrir → Salmos 118:24Este es el día que hizo Jehová: nos gozaremos y alegraremos en él.
Abrir → Busca esto y más en FirstVerseAbre Salmos 103:2 en FirstVerse para ver qué dijo Matthew Henry sobre el olvido.
Leyendo estos pasajes
En español no hay manera de dar las gracias sin decir gracia. Es la misma palabra, en plural. Lo que en otras lenguas son dos ideas separadas —el favor inmerecido por un lado, el agradecimiento por otro— en español comparten raíz y sonido, y quien da las gracias está devolviendo, literalmente, la palabra que recibió.
Esa coincidencia no es un accidente feliz del idioma sino la herencia del latín gratia, y explica algo del tono de estos versículos. La gratitud aquí no aparece como una emoción que sobreviene. Aparece como una devolución: algo que se entrega de vuelta porque antes se recibió.
En todo, de todo
El versículo más citado de esta página dice Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
En todo. La preposición hace todo el trabajo, y muchos han apoyado sobre ella un consuelo real: no se pide agradecer la desgracia, sino agradecer estando dentro de ella. Son cosas distintas, y la distinción sostiene a mucha gente.
El problema es que cuatro versículos más abajo, en esta misma página, Pablo escribe Dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
De todo. La construcción que Tesalonicenses evita con cuidado es exactamente la que usa Efesios, y las dos están aquí, una debajo de la otra. Quien ofrezca la distinción entre en y de como lectura cerrada tiene que responder por Efesios.
Tres maneras de sostener las dos
Los cristianos han resuelto el par de formas distintas, y ninguna se reduce a las otras.
Una lee Efesios gobernado por su propia cláusula final. Las gracias se dan en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, y algunos entienden que eso limita el alcance: de todo en cuanto llega por medio de él, no gratitud por el mal en cuanto mal.
Otra acepta que Efesios es más amplio y carga con la incomodidad. Pablo quiere decir todo, porque para un cristiano nada queda fuera de la providencia, y lo que se agradece es el conjunto y no cada partida auditada por separado.
Una tercera observa que el griego pánton admite lectura masculina tanto como neutra —todas las personas en lugar de todas las cosas—, lo cual haría del versículo un mandato de agradecer por la gente y disolvería la tensión. La gramática lo permite; la mayoría de los traductores no lo ha tomado.
Esta página no lo va a zanjar. Lo que sí conviene decir es que la distinción entre en todo y de todo es sólida como lectura de Tesalonicenses y no puede extenderse a toda la Biblia con la sola autoridad de ese versículo. Es la más cuidadosa de las dos frases. No es la única.
Reconocimiento
El Salmo 100 usa una palabra que el español no suele asociar con la gratitud: Entrad por sus puertas con reconocimiento, por sus atrios con alabanza.
No dice gracias ni acción de gracias. Dice reconocimiento, y la palabra está construida sobre conocer con el prefijo de la repetición: volver a conocer, conocer de nuevo algo que ya se sabía. Eso describe mejor de lo que parece lo que hacen los salmos con la gratitud.
Porque el problema que atacan no es la ingratitud en el sentido de grosería. Es el olvido. Bendice, alma mía á Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. El salmista se habla a sí mismo en imperativo, lo cual significa que cuenta con necesitar el recordatorio.
Y ese es el patrón de todo el Antiguo Testamento: se le manda a Israel recordar, levantar piedras, guardar fiestas, contarles a los hijos —un aparato entero montado sobre la sospecha de que la condición humana por defecto es perder el hilo de lo que pasó. La gratitud, en ese marco, no es un estado de ánimo que llega. Es el resultado de volver deliberadamente sobre el registro.
Fíjese también en el orden del Salmo 100: puertas, luego atrios. Es la secuencia física de quien se acerca al templo. El reconocimiento no es lo que ocurre al llegar. Es lo que se va haciendo mientras se entra.
La frase que se repite veintiséis veces
porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
Es la oración más repetida del Antiguo Testamento. Abre cuatro salmos, es lo que los levitas fueron nombrados para cantar, es lo que gritó el pueblo cuando se puso el cimiento del templo, y el Salmo 136 la usa como estribillo después de cada línea: veintiséis veces en veintiséis versículos, sin una sola variación.
Vale la pena imaginar el efecto en voz alta. Alguien recita una cláusula de historia —la creación del mundo, la salida de Egipto, el paso del mar, la caída de reyes— y después de cada una la asamblea entera responde con las mismas palabras. El contenido cambia; la respuesta no.
Ese es un argumento estructural además de litúrgico. La gratitud en estos salmos no se calibra al tamaño de la misericordia. Es la misma frase todas las veces, y la repetición es la tesis: sea cual sea la partida, la razón que se da no cambia.
Conviene notar una cosa del castellano de 1909. Donde el hebreo tiene un verbo de agradecimiento, esta versión pone Alabad. Alabar y agradecer no son lo mismo, y aquí el español elige lo primero. La diferencia no cambia el argumento del salmo, pero sí explica por qué un lector en español encuentra menos gratitud explícita en el salterio de la que hay en el original.
Antes de la respuesta
Filipenses mete el agradecimiento dentro de la petición, y el momento es el punto: Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias.
Hacimiento de gracias es una construcción que ya casi nadie usa, y es más exacta que la moderna. No es la respuesta a un favor concedido: es algo que se hace, una acción, y va empaquetada dentro del pedido, junto a él, antes de que nada se haya contestado.
Lo cual vuelve estructuralmente imposible que esta gratitud dependa del resultado. El resultado todavía no se conoce, y el versículo no promete ninguno. Lo que promete en la línea siguiente es otra cosa.
Colosenses hace lo mismo en miniatura, colgando dos palabras del final de una frase sobre la vida en común: y sed agradecidos. Sin objeto, sin motivo, sin condiciones. Está en una lista de instrucciones sobre cómo se tratan entre sí los miembros de un cuerpo, lo que coloca la gratitud entre las obligaciones sociales y no entre los sentimientos privados.
Ni sombra de variación
Santiago apoya todo el asunto en una afirmación sobre quien da, y recurre a la astronomía para hacerlo: Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
Los dos sustantivos finales son términos técnicos en griego. Mudanza traduce parallagé, la palabra para el desplazamiento aparente de una estrella según desde dónde se la mire: la raíz del castellano paralaje. Y sombra de variación traduce tropés aposkíasma, donde tropé es la palabra que está detrás de trópico: el giro del sol en el solsticio, después del cual los días cambian de duración.
De modo que Santiago nombra las dos cosas que todo el mundo antiguo sabía de las luces del cielo —que se mueven, y que su luz varía con la estación— y dice que el Padre de esas luces no hace ni lo uno ni lo otro. El argumento a favor de la gratitud no es que las circunstancias sean buenas. Es que la fuente no fluctúa, que es una afirmación que se puede sostener en una mala temporada.
Por eso la línea más citada del salterio sobre esto es una decisión y no un informe: Este es el día que hizo Jehová: nos gozaremos y alegraremos en él. Futuro, primera persona del plural. No dice que el día sea bueno ni que los que hablan se sientan alegres. Dice lo que se proponen hacer con un día cuyo contenido no describe.
Preguntas frecuentes
¿Qué dice la Biblia sobre la gratitud?
La instrucción de Pablo en 1 Tesalonicenses cuida su preposición. Dad gracias en todo, no por todo. Esa diferencia ha importado mucho a quienes les han dicho que agradezcan cosas que fueron verdaderamente terribles.
¿Cuál es el versículo más citado sobre la gratitud?
1 Tesalonicenses 5:18 — “Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”
¿La Biblia dice que hay que agradecer todo, incluso lo malo?
1 Tesalonicenses 5:18 dice dad gracias en todo, no por todo. La distinción está en el griego y sí importa: la Escritura pide gratitud dentro de las circunstancias difíciles, no agradecer que hayan ocurrido.
¿Por qué la Biblia une la gratitud con el recordar?
El Salmo 103 dice no olvides ninguno de sus beneficios, lo cual da por hecho que olvidar es la deriva natural. La gratitud bíblica suele ser un acto deliberado de recordar, y tiende a ser concreta más que general: nombra cosas.
Temas relacionados
Escritura: Reina-Valera 1909, dominio público. Última actualización: 15 de agosto de 2026.